miércoles, 25 de mayo de 2016

Bonilla responde críticas por la nueva regla

El presidente de la Liga MX recomendó a quienes critican la nueva regla 10/8 analizar bien el artículo y, a los jugadores como Rafael Márquez y Gerardo Torrado, recordar que los mexicanos son los mejor pagados del continente.

Enrique Bonilla respondió a los comentarios en contra de la medida que se aprobó el pasado lunes en la Asamblea de la Liga acerca de no poner límite al número de jugadores extranjeros en los equipos.

Márquez y Torrado criticaron la decisión al sentir que causará un daño a la proyección de futbolistas mexicanos.

"Creo que no han analizado a equilibrio entre la inversión que se hace en fuerzas básicas y el espectáculo que se debe de entregar al aficionado", apuntó Bonilla.

Acerca de la opinión de Márquez de que no se toma en cuenta a los jugadores mexicanos para decisiones de este tipo, el directivo también tuvo palabras.

"Creo que el jugador mexicano es uno de los mejor pagados, si no es que el mejor pagado del continente y por eso es que es tan difícil que un jugador mexicano se vaya al extranjero, porque aquí está muy valorado y muy bien retribuido su trabajo", enfatizó.

Aclaró que de ninguna manera la intención del artículo es frenar el desarrollo de las nuevas generaciones de jugadores nacionales.

"El futbol mexicano es uno de los que más dinero invierte en fuerzas básicas, se invierten más de 900 millones de pesos cada temporada. Es un dinero que los clubes esperan tener de regreso mediante el desarrollo de los jugadores. Lo que se busca es un equilibrio entre el joven que viene empujando abajo y el jugador extranjero que debe de venir a levantar esta Liga, como la ha levantado en los últimos años", expuso.

"En el futbol mexicano se podía tener a 18 jugadores no nacidos en México (por partido y por equipo). Con el cambio de reglamento eso ya no va a pasar, mínimo tiene que haber 8 jugadores nacidos en México, formados en México, registrados en México antes de los 18 años que van a abrirse paso mínimo".

Por Luis Homero Echeverría