domingo, 17 de abril de 2016

Atlético de Madrid derroto 3-1 al Granada en partido de la liga BBVA

Koke para todas las cosas. Para marcar en el primero. Para asistir en el segundo. Para lo que resulte menester. El muchacho hace honor al 6 que luce en el dorsal y a las espléndidas letras de Fito, aunque ésa sea otra historia, apareciendo cada dos por tres para dar continuidad a un momento espléndido que primero pasó por pases filtrados y que ahora, sin renunciar a ellos, apunta directamente a la resolución de las jugadas. Un partido más, un partido menos. Goleó el Atlético. Sin poner especial empeño, pero goleó. Así son las cosas ahora al otro lado del río. Quedan cinco y sigue habiendo Liga.

Se supone que días de mucho son vísperas de na'. Ésa, de hecho, fue la impresión que ofreció el partido postBarça durante un buen rato, después de que el Atlético sufriera tremendo ataque de haraganería justo después de marcar el primero. La jugada arrancó por el carril de Lucas Hernández y acabó suelta en el área sin que el Granada tuviera mucho que oponer. Ya que andaba por allí, Koke hizo gol. Ni cuarto de hora se había jugado, pero cundió la sensación de que, se pusiera como se pusiera el equipo andaluz, poco más iba a dejar la tarde.

No ayudó que la grada se pusiera a festejar inmediatamente, que si Mono Burgos por aquí, que si Profe Ortega por allá. Inaudito en cualesquiera otros lares, lo de corear a segundo entrenador, preparador físico y todo el que se mueva viene siendo costumbre en el Calderón. Costumbre merecida o no, que todo apunta a que sí, la cuestión es que ayer entró la prisa y se hizo cuando quedaba todo un partido por jugarse. No serán éstas, en todo caso, las líneas desde las que se critique la alegría. O sí, pero sin querer. A lo mejor ya lo han hecho sin pretenderlo.